Esta es una carta que escribí hace ya casi un año para un concurso literario, (creo que no la llegué a enviar), no es que sea gran cosa pero, puesto que he cogido el hábito de postear diariamente y hoy no se me ocurría nada, decidí rescatarla de “Mis documentos”,
Vivimos en una época de constante cambio, donde, “en tiempo real”, los cambios son conocidos en todo el mundo. Se dice que vivimos en la sociedad de la información, pero de la información relativa, todo se oye pero solo lo que interesa a nuestro ego es escuchado.
Todos hemos oído aquello del cambio climático, pero ¿Quiénes lo hemos escuchado?, ¿Quiénes hemos imaginado polos en deshielo, ciudades anegadas, selvas desertizadas?. Y cuando intentamos el mínimo amago de reflexión, la mayoría concluimos que por ser problemas de tan inmensa magnitud, nuestra pequeña existencia no puede aportar nada a la resolución de estos, lo que no advertimos es, que nuestra pequeña existencia si puede aportarlo absolutamente todo al aumento del problema.
He mencionado únicamente el cambio climático, porque siento miedo al mirar de reojo al abismo de insensateces apiladas sobre las que se tambalea con asombroso orgullo nuestra sociedad. De algún modo somos como aquél gigante de barro, tan inmenso que su vista no alcanza a divisar sus fangosos pies, tan inmenso que sus pies algún día no soportaran tanto peso.
Se me ocurre que todo esto pueda ser porque hemos cambiado la idea de vida por la idea de presente, nuestra vida ahora es nuestro presente, lo que hagamos hoy, pensamos, solo tendrá repercusión hasta el fin de nuestra existencia individual. Cambiando de plano, al gobernante no le importan las repercusiones medioambientales o sociales que tengan sus decisiones dentro de diez años, pues su legislatura se acaba a lo sumo en cuatro. Debemos hacerlo todo ya, porque somos conscientes de que nuestro paso por la historia es tan sumamente irrelevante en cuanto a tiempo se refiere, que si no logramos nuestros objetivos en este instante ya no tendrán cabida en la película de nuestra vida.
Quizás necesitemos un cambio drástico en nuestro modelo de sociedad, en nuestro modelo político, en nuestro modelo individual. Nos aferramos a un sistema que ha sido bastante efectivo en el pasado reciente, (efectivo para nosotros, los que tenemos agua corriente, televisión digital y ADSL, probablemente en Haití o Etiopía no piensen lo mismo), el capitalismo y el liberalismo, el consumo en ocasiones absurdo en busca de un lejano estado de bienestar, democracias de pequeñas legislaturas dirigidas por partidos que trabajan en una dimensión totalmente distanciada de las personas. No hablo de egocéntricos armados y disfrazados con colores verdes disparando a todo a lo que tienen miedo, si no de un renacimiento de lo humano, a volver a entender el todo de otro modo.
Si pudiésemos pausar el mundo unos minutos, cuando el aburrimiento por la imposibilidad de consumir nos abrumase, empezaríamos a mirar a nuestro alrededor, empezaríamos a tener conciencia de aquello que ha sido siempre objeto de la filosofía, donde estamos e incluso hacia donde nos dirigimos. En ese caso, seguro que cuando volviésemos a “reproducir” nuestra vida, continuaríamos detenidos, pues habríamos visto tantas cosas que hasta entonces eran prácticamente desconocidas, que necesitaríamos seguir en esa pausa para poder reflexionar unos minutos más.
2 Comentarios
Te dejo un coment para que luego digas que no interesa lo que escribes tu. Pues claro que si. Pero la gente quiere carnaza! XDDDDd
Haces bien en no dejar que tu blog se convierta en Salsa Rosa.
Un kissxxX
My spouse and i genuinely love work , Great publish.