Hace poco leía un artículo que decía que en Escandinavia, (y por ende en Suecia), todo el mundo sabe como comportarse en todo momento, todo el mundo trata de hacerlo, y todo el mundo confía en que los demás se están comportando del mismo modo. Es un modelo social basado en la confianza mutua. Es un modelo que funciona y del cual llevo disfrutando desde Agosto.
Creo que resulta obvio que cuando uno emigra y disfruta de los beneficios de su nueva sociedad, está obligado a adaptar las normas, escritas y no escritas, que rigen su nuevo entorno. Sin embargo, parece ser que este sencillo axioma no resulta evidente para todo el mundo; al menos no para unas cuantas de las personas con las que convivo durante mi Erasmus.
Durante el primer semestre de mi estancia en Suecia, un grupo de gente alquiló una furgoneta para hacer un viaje. Alguien de ese grupo tuvo la feliz idea de usar la furgoneta para viajar a uno de los pueblos cercanos y robar unas cuantas bicicletas porque “total, estamos aquí un año, no me van a volver a ver en la vida“. Y así empezó la historia de la vergüenza y el mangoneo de bicicletas.
Otro día uno volvía borracho de la discoteca camino a la residencia, y como cuando bebe “no controla“, decidió volverse en bicicleta (cuando la ida la había hecho andando); es decir, que mangó otra bicicleta. No se planteó que, tal vez el dueño de la bicicleta al día siguiente saldría de su casa a la misma hora de siempre dispuesto a coger su flamante bici para llegar en hora a su trabajo, o a su examen; ese día no llegó en hora.
Y lo que era una anécdota de una noche se convirtió en una rutina casi semanal que, poco a poco, iba dejando cadáveres destartalados de dos ruedas en el parking de bicis de nuestra residencia.
En otra de esas noches de invierno, estando uno en una discoteca encontró en el suelo un ticket del ropero, (aquí hay roperos en todos lados y suelen ser obligatorios), y haciendo gala de su picaresca española pensó que tal vez tras ese ticket se escondía una nueva chaqueta para su armario, así que procedió a cometer la estupidez y volvió a casa abrigado con sus dos chaquetas. Quién probablemente no volvió tan abrigado fue el sueco que se tuvo que joder de frio volviendo a casa a -10ºC sin su chaqueta.
La anécdota de la chaqueta también se convirtió en otra vergonzosa costumbre de más de uno y de una. En concreto, se dio una ocasión en que una de las pícaras fue pillada in fraganti al recoger una chaqueta que no era suya, sino de una chica sueca. Apareció por allí el novio de la sueca, y con un comprensible enfado recriminó a la pícara y le preguntó que cuantas chaquetas robadas tenía ya en su armario. Ahí es cuando el modelo social basado en la confianza se va a la mierda por culpa de unos cuantos insensatos venidos de fuera, criados en sociedades de mierda donde todo se rige por “el último maricón“. En ese momento, es probable que para la sueca, para su novio, y para sus amigos suecos a quienes contarían la historia al día siguiente, todos los erasmus nos convirtiéramos en gente de quien desconfiar.
Lo peor de todo es que podría seguir llenando párrafos y párrafos con vergonzantes historias como las anteriores, pero vaya, creo que con lo escrito ya os hacéis una idea.
Si bien es cierto que españoles y franceses somos mayoría aquí, aún no he visto a un alemán robar una bicicleta; ni a un holandés, ni a un chino, ni a un austriaco…
Debe ser que en el sur de Europa a más de uno se le cuaja el cerebro con tanto sol.
10 Comentarios
Es lo malo de salir fuera. Que empiezas a comparar y te das cuenta que ésto no está tan bien. Y como a la vuelta empieces a comentar las diferencias, siempre hay gente que se enfada y que se lo toma con un insulto al país :-)
Si tienes k salir fuera para darte kuenta k esa gente es una gilipollas y al final akaba jodiendo a la imagen general k se krea de un grupo… kreo k es k se ha kerido estar un poko zegato. Es kuestion de prinzipios, y es lo k falta en este pais. Pero vamos, k no haze falta irse fuera para darse kuenta, solo kon abrir un poko los oidos en la kalle…
Martin, lo peor de todo es que España se insulta a si misma a diario y poca gente parece darse cuenta.
Hezz no hablo del imbécil de turno que da la nota en España jodiendo a todo el mundo. Obviamente, imbéciles hay en todas partes.
Pero en esta ocasión hablo de gente que ha emigrado como yo, que lleva casi un año disfrutando de una sociedad que da mil patadas a la de España, y que pese a ello son capaces de aprovechare de la confianza que por defecto los nórdicos depositan en todo el mundo. Para darse cuenta de eso, si hay que salir de España.
Lo peor de todo es que, hablar de gente Erasmus implica estar hablando de gente con estudios universitarios, a quien se les presupone una cierta cultura, y que en general, gozan de una posición económica acomodada (de lo contrario no serían capaces de marcharse). Y aún en tales circunstancias son capaces de cometer estupideces como las que os he contado.
Y para más inri, no se trata de una caso aislado de una o dos personas. Por poner un ejemplo: vivimos en una residencia de unas 50 personas, y en el parking de bicis podría contar más de 10 bicis robadas. Si bien es cierto que alguno ha robado más de una, no deja de ser una proporción significativa.
Cosa fea. Y aquí hacemos lo mismo. Y hay una economía sumergida de “nosecuanto”. Y luego hay crisis. Y todos contribuimos, por acción o inacción.
No sé cómo duramos tanto… será que robamos el pan y quitamos el vino al ciego.
@jävi “Y aún en tales circunstancias son capaces de cometer estupideces como las que os he contado” Ahi se demuestra que la estupidez no es clasista, estúpidos hay en todos sitios, de ahi que todos nos hayamos encontrado con alguno en nuestra vida.
Vergüenza ajena me dió a mi que no me pidieras un café con hielo estando allí porque “no se lleva”
Ni todos los españoles son iguales fuera o dentro de España ni todos los no españoles son tampoco santos.
Sí que es cierto que viviendo fuera (yo también, como sabes…) ves cosas que te abochornan, vamos, la típica vergüenza ajena. Pero por aquí por Irlanda no se ve tanto eso que cuentas por Suecia, supongo que porque aquí hay menos estudiante y más trabajador.
La famosa “picaresca” a veces, bien usada, nos da ciertas ventajas, pero no hay que confundir esto con la simple delincuencia…
En fin, tú con tu actitud, también puedes marcar la diferencia ;-)
Es sorprendente que cuanto más al norte de europa te muevas, más ves confianza y respeto. Cuando vuelvas a España, acostumbrado a Suecia vas a estar un tiempo bastante asqueado. De hecho he leido varios artículos de gente de erasmus que, tratando este mismo tema, plantean la idea de que quién sale de España a vivir unos años fuera en unos paises como estos que socialmente andan más avanzados, no vuelve a España a vivir.
Normalmente vemos diferencias de lenguaje, moneda, politica… Pero no nos damos cuenta de que socialmente también difieren mucho las regiones. En España yo he vivido demasiado el “Si no te aprovechas de otros, eres tonto” y “Si jodo a alguien, es culpa suya, no haberme dado la oportunidad”. La verdad es que una sociedad basada en esa mentalidad no puede avanzar tan rápido culturarlmente como la gente espera que avance.
Por soltarte una anecdota. Mi hermana en alemania se dejó la llave colgando del coche. Cuando volvió a él se encontró con la llave en la guantera, una nota por dentro debajo del cristal con un “Saludo y numero de tlf” así como que habían cerrado por pestillo las puertas tras introducir la llave. ¿Crees que en españa habrías vuelto a ver el coche?
Eso del “si no te aprovechas de otros, eres tonto” debe ser lo que lleva a que haya tantos politicos corruptos, bueno, y tantos politicos en general, por lo que esa mentalidad no solo nos retrasa culturalmente, si no en muchos mas aspectos. Quiza me haya salido un poco del tema, pero es que me ha venido a la cabeza y es asi como lo veo.
Pues sí, aquí somos así, “tonto el último”.
He estado leyendo varios artículos que tienes publicados y me he identificado en bastantes ideas o conceptos básicos de entender las cosas.
Deacuerdíssimo con este de los españoles alrededor del mundo y demás.
También he observado que compartimos gustos musicales, y una similar visión de todo, que realmente es la realidad, sin ir más lejos.
Y bueno, sólo quería dejar constancia de esto, jajajaja, porque aveces me siento en un lugar que no me pertenece, con unos ideales que no pertenecen a un chabal de mi edad (15tacos), y leyendo y con el tiempo, me doy cuenta de que no soy tan “extraño”. Un saludo desde Vilanova y la Geltrú (BCN)